ECOAQUA traza el primer mapa integral de corales negros en Canarias

Un estudio de ECOAQUA y la ULPGC identifica más de 6.500 registros de corales negros en Canarias y montes submarinos adyacentes, esencial para proteger estos ecosistemas marinos profundos
 
CIENCIA Y TECNOLOGÍA03/07/2026JAVIER ROSALESJAVIER ROSALES
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Bosque de coral negro en Playa Chica a 60 m (Lanzarote). Fuente: Franck Gazzola – Under The Pole 

Un equipo científico del Grupo de Biodiversidad y Conservación (BIOCON) del Instituto Universitario ECOAQUA, adscrito a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), ha elaborado el primer mapa integral sobre la distribución de los corales negros en Canarias y en montes submarinos próximos al Archipiélago.

La investigación, publicada en la revista científica Progress in Oceanography, identifica los principales factores ambientales y geomorfológicos que condicionan la presencia de estos organismos marinos, capaces de formar auténticos bosques animales en zonas mesofóticas y profundas.

El trabajo confirma que los corales negros en Canarias no aparecen de forma aleatoria. Su distribución responde a una combinación de variables como la profundidad, el tipo de fondo marino, la pendiente submarina, la velocidad de las corrientes y la posición de cada isla dentro del gradiente oceanográfico del archipiélago.

Más de 6.500 registros en 144 localidades

El estudio reúne datos obtenidos durante más de dos décadas mediante buceo científico, cámaras remolcadas y vehículos operados remotamente. Esta recopilación ha permitido analizar más de 6.500 registros de presencia y ausencia de corales negros en 144 localidades, desde aguas someras hasta fondos situados cerca de los 1.000 metros de profundidad.

La investigación ha sido liderada por especialistas de ECOAQUA-ULPGC, con la colaboración de Oceana, el Museo de Historia Natural de Tournai en Bélgica, el instituto LECOB del Observatorio Oceanológico de Banyuls sur Mer en Francia, la Universidad de Génova, el consorcio Under The Pole y otros investigadores internacionales.

El análisis refleja diferencias claras entre los distintos grupos insulares. Las islas orientales y centrales presentan una mayor frecuencia de determinadas especies frente a las occidentales, un patrón que apunta a la influencia del gradiente oceanográfico y geomorfológico que caracteriza a Canarias.

Bosques marinos ocultos entre la luz y la oscuridad

Los corales negros, también llamados antipatharios, son organismos coloniales emparentados con las anémonas y las medusas. Se distinguen por un esqueleto oscuro, flexible y espinoso, una característica que les da su nombre común.

Aunque siguen siendo poco conocidos fuera del ámbito científico, cumplen una función ecológica esencial. Sus estructuras tridimensionales actúan como refugio, zona de cría y fuente de alimento para numerosas especies marinas. Por esa capacidad para crear hábitats, están considerados ingenieros ecosistémicos.

El estudio ha identificado once taxones de corales negros pertenecientes a seis familias, un dato que refuerza la elevada riqueza marina de Canarias y consolida al archipiélago como un punto relevante de biodiversidad entre el Atlántico oriental y el ámbito mediterráneo.

El profesor de la ULPGC Francisco Otero-Ferrer, investigador del grupo BIOCON de ECOAQUA e investigador principal del trabajo, subraya la importancia de entender las condiciones que hacen posible la presencia de estas especies. “No basta con saber dónde están: necesitamos comprender qué condiciones hacen posible su presencia”, señala.

Profundidad y tipo de fondo, factores determinantes

Los resultados sitúan la profundidad y el tipo de sustrato como los elementos que más condicionan la distribución de las especies más habituales. Antipathella wollastoni y Antipathes furcata aparecen asociadas principalmente a fondos duros en ambientes mesofóticos, entre los 30 y los 200 metros de profundidad.

Otros grupos, como Parantipathes spp., son más frecuentes en zonas batiales, por debajo de los 200 metros. El trabajo también constata que algunas especies muestran una gran amplitud vertical. Es el caso de Stichopathes spp. y Leiopathes sp., registradas tanto en áreas relativamente someras como en ambientes mucho más profundos.

Otero-Ferrer define Canarias como un laboratorio natural excepcional para estudiar estos ecosistemas. En una distancia relativamente reducida conviven islas antiguas y jóvenes, plataformas insulares amplias, fondos abruptos, áreas influidas por el afloramiento africano y zonas de carácter más oceánico. Esa diversidad física genera una amplia variedad de hábitats para los corales negros.

Corrientes, taludes y montes submarinos

La investigación también destaca el papel de la hidrodinámica y de la morfología del fondo marino. Las corrientes horizontales favorecen la presencia de algunos taxones profundos, como Parantipathes spp., mientras que otras especies responden de manera distinta a la velocidad vertical del agua o a la inclinación del fondo.

Estos datos apuntan a un equilibrio delicado entre disponibilidad de sustrato, exposición a corrientes, transporte de alimento y estabilidad del hábitat. En muchas zonas de Canarias, los cañones, taludes, veriles y montes submarinos generan condiciones locales que aceleran las corrientes y facilitan el aporte de partículas alimenticias.

Ese escenario favorece el desarrollo de estos bosques formados por animales, ecosistemas discretos y frágiles que permanecen fuera de la vista de la mayoría de la población, pero que sostienen funciones ecológicas de alto valor.

Información clave para conservar ecosistemas vulnerables

Los corales negros en Canarias son organismos longevos, de crecimiento lento y estructuras delicadas. Esta combinación los hace especialmente vulnerables ante impactos como la pesca de fondo, la basura marina, la minería submarina, la extracción ilegal o cualquier actividad capaz de alterar los fondos marinos.

Aunque muchos de estos hábitats se localizan a profundidades poco accesibles, su protección requiere datos precisos sobre su ubicación y sobre los factores que explican su presencia. El nuevo mapa aporta una base científica de alto valor para la planificación espacial marina, la evaluación de impactos y el diseño de futuras medidas de conservación.

“Conocer los factores que regulan la distribución de los corales negros nos ayuda a predecir dónde pueden encontrarse estos hábitats, incluso en zonas todavía poco exploradas”, destaca Otero-Ferrer. Esa información, añade, resulta fundamental para anticipar posibles conflictos con actividades humanas y proteger ecosistemas ocultos que cumplen funciones ecológicas esenciales.

Canarias, enclave estratégico para la ciencia marina

El trabajo sitúa a Canarias como un enclave estratégico para el estudio global de los bosques marinos animales. La combinación de islas volcánicas, montes submarinos, gradientes de profundidad y condiciones oceanográficas contrastadas convierte al archipiélago en un espacio privilegiado para comprender cómo se estructuran estos ecosistemas en el Atlántico oriental.

Con este avance, ECOAQUA amplía el conocimiento sobre los bosques de coral negro de Canarias y aporta información clave para su reconocimiento, gestión y conservación a largo plazo.

La investigación ha contado con financiación parcial del proyecto europeo OCEAN CITIZEN y de la iniciativa Climate change and biodiversity de la Fundación BNP Paribas, a través del proyecto DEEP LIFE.

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