La UD Las Palmas acepta dejar el Gran Canaria para salvar el Mundial

El equipo amarillo se muestra dispuesto a jugar fuera del Estadio de Gran Canaria si eso permite acelerar la reforma para el Mundial 2030
DEPORTES09/07/2026JAVIER ROSALESJAVIER ROSALES
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Foto: UD Las Palmas

La UD Las Palmas abre la puerta a disputar partidos fuera del Estadio Gran Canaria si esa medida ayuda a desbloquear y acelerar las obras de remodelación del recinto de Siete Palmas de cara al Mundial 2030. La posición del club llega después de que la licitación de la reforma quede desierta, un revés relevante para uno de los grandes proyectos deportivos e institucionales de la Isla.

El presidente amarillo, Miguel Ángel Ramírez, sostiene que existen alternativas para jugar lejos del estadio si las obras lo requieren. La prioridad, según traslada el club, es colaborar para que la infraestructura llegue a tiempo a los plazos fijados por la candidatura mundialista.

Una obra estratégica para Gran Canaria

La reforma del Estadio de Gran Canaria tiene una dimensión que supera el fútbol. La isla aspira a consolidarse como sede del Mundial 2030 y necesita una instalación adaptada a los estándares exigidos para un evento deportivo global. El proyecto afecta a capacidad, accesos, servicios, zonas de prensa, seguridad, experiencia del espectador y explotación posterior del recinto.

El problema surge cuando el concurso público no recibe ofertas. Entre los factores señalados aparecen la complejidad de ejecutar una obra de gran escala con actividad deportiva en marcha, los costes del mercado y las condiciones del procedimiento. Ese escenario obliga a revisar el calendario y a buscar soluciones prácticas para que el proyecto no pierda velocidad.

El club ofrece colaboración institucional

La UD Las Palmas mantiene una posición de apoyo al Cabildo de Gran Canaria, propietario del estadio y promotor de la actuación. El club considera que la obra es necesaria para el futuro del recinto y para la proyección exterior de la isla. En marzo, Cabildo y entidad amarilla ya habían planteado una colaboración económica del club vinculada a la gestión posterior del estadio, con una aportación de 60 millones de euros según la información difundida entonces.

La posibilidad de jugar en otro campo no es una decisión menor. Afecta a abonados, logística, ingresos, desplazamientos, planificación deportiva y arraigo emocional. Pero también aparece como una vía para facilitar una obra que, ejecutada con el estadio en uso, puede multiplicar problemas técnicos, plazos y sobrecostes.

Siete Palmas mira a 2030

La noticia tiene un fuerte componente político, económico y deportivo. El Estadio de Gran Canaria es uno de los grandes símbolos de la capital y una infraestructura clave para la ambición internacional de la Isla. El Mundial 2030 representa una oportunidad de promoción global, pero exige decisiones rápidas, coordinación institucional y una hoja de ruta realista.

La UD Las Palmas envía un mensaje de flexibilidad. El club no quiere convertirse en obstáculo y asume que el sacrificio temporal puede tener sentido si garantiza una reforma estratégica. Gran Canaria entra así en una fase decisiva: rehacer el camino administrativo, atraer constructoras y asegurar que el estadio llegue a tiempo a una cita que puede marcar la próxima década deportiva de la Isla.

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