Descalabro industrial en Gran Canaria: el hundimiento del VAB y la quiebra de empresas estrangulan la agroexportación

Bajo el sol estéril de Gran Canaria, el negocio de la agroexportación no muere por una tragedia romántica, sino por la asfixia logística de la ultraperiferia, el desmoronamiento de un Valor Añadido Bruto industrial que apenas roza el 6% y la extinción de casi 500 empresas devoradas por los costes de regulación
ECONOMÍA21/05/2026JOSÉ LUIS JIMÉNEZJOSÉ LUIS JIMÉNEZ

Descalabro-industrial-en-Gran-Canaria_hundimiento-VAB-y-quiebra-empresas-estrangulan-agroexportación

Gran Canaria asiste a la desaparición fría y silenciosa de su aparato productivo, un proceso burocrático que las estadísticas oficiales registran con la indiferencia propia de una autopsia. Bajo el sol estéril de Gran Canaria, el negocio de la agroexportación no muere por una tragedia romántica, sino por la asfixia logística de la ultraperiferia, el desmoronamiento de un Valor Añadido Bruto industrial que apenas roza el 6% y la extinción de casi 500 empresas devoradas por los costes de regulación. Los invernaderos y las naves de empaquetado quedan reducidos a esqueletos de cemento y plástico, mientras los últimos operarios fichan horas en un sistema ineficiente, sabiendo que la carne, el grano y el futuro pertenecen ya a la competencia abstracta de los mercados globales.

Y es que las presiones inflacionarias y las asimetrías regulatorias han deteriorado la posición competitiva del sector agrario y manufacturero en la provincia de Las Palmas. Los costes de insumos acentuados por la ultraperiferia coinciden con una contracción del tejido corporativo que limita la capacidad de procesado local. Los datos oficiales reflejan que, a pesar de los repuntes coyunturales en los índices de precios de bienes de consumo, la base industrial agroalimentaria de Gran Canaria pierde tracción frente a la media nacional, lastrada por una baja eficiencia en horas efectivas de trabajo y la pérdida sostenida de empresas activas.

La debilidad del negocio agrario transformador guarda relación con la reducida dimensión del Valor Añadido Bruto (VAB) de la industria en el Archipiélago. El VAB industrial canario se situó en 3.556 millones de euros, aportando un marginal 6,09% al total de la estructura económica regional. Esta cifra sitúa la capacidad de manufactura alimentaria y de bienes de consumo a una distancia crítica de la media de España, donde la industria retiene un peso relativo del 15,71% con 240.364 millones de euros. La falta de masa crítica fabril impide a Gran Canaria procesar con valor añadido sus productos agrícolas y ganaderos, obligando al sector a depender de importaciones que erosionan la balanza comercial insular.

Sin proteína para el músculo

La pérdida de músculo empresarial agrava la vulnerabilidad del sector primario en la provincia de Las Palmas. El Directorio Central de Empresas (DIRCE) constata que el número de empresas industriales activas en la demarcación oriental disminuyó a 2.431 unidades, encadenando un retroceso sostenido desde las 2.910 firmas registradas en el periodo basal previo. Esta destrucción del 16,46% del tejido fabril limita las economías de escala necesarias para la internacionalización de los productos locales. A nivel regional, las industrias representan apenas el 13,53% del ecosistema corporativo total frente al 16,93% nacional, una brecha que expone la excesiva dependencia del sector servicios y la debilidad del tejido secundario.

El mercado laboral de la euroregión refleja los problemas de productividad que restan competitividad a las exportaciones agrícolas. Aunque el porcentaje de ocupados en la industria canaria se situó en el 5,4% del total de la población activa, la cifra permanece muy rezagada respecto al 13,5% del promedio nacional español. El análisis de los factores productivos revela una brecha en la utilización del factor trabajo: las horas efectivas de los operarios industriales en las islas representaron apenas el 81,62% de las horas pactadas mensuales, situándose en 135,4 horas reales frente a las 165,9 horas contratadas, una ineficiencia provocada por los cuellos de botella logísticos y los paros técnicos asociados al suministro de materias primas importadas.

IPRI

Las tensiones en los costes de explotación se han visto influenciadas por la volatilidad del Índice de Precios Industriales (IPRI). El indicador general para Canarias registró un descenso general de 16 puntos, arrastrado de forma exclusiva por la caída de los componentes energéticos, que cedieron hasta un índice de 119,077 frente a los 143,293 del año anterior. Este alivio en la factura eléctrica no se trasladó a la división de bienes de consumo no duraderos —donde se encuadra la transformación agroalimentaria—, cuyo IPRI escaló hasta los 122,894 puntos. El encarecimiento de los envases y las exigencias de descarbonización de la Unión Europea anulan los márgenes de las cooperativas agrícolas, encareciendo el producto final en las terminales de carga de Las Palmas.

La parálisis de la edificación no residencial en el Archipiélago restringe la expansión de las infraestructuras de almacenamiento y refrigeración esenciales para el negocio de exportación perecedera. El número de edificios nuevos destinados a usos industriales y logísticos se redujo a 138 inmuebles en toda Canarias, cayendo desde las 183 licencias del ciclo previo. Sin plataformas logísticas modernas que optimicen la cadena de frío y el empaquetado, los productores ganaderos y agrarios de Gran Canaria afrontan mermas severas en el transporte de media distancia, perpetuando el estancamiento de un sector primario expuesto a la competencia de terceros países con menores costes laborales y normativos.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto