El rastro de la CIA en Las Palmas: La confusión que puso en alerta a los servicios secretos en 1968

La historia comienza con la sombra de un asesinato que conmocionó al mundo. El 4 de abril de 1968, Martin Luther King Jr. caía abatido en Memphis, dando inicio a la mayor cacería humana en la historia de los Estados Unidos
OPINIÓN21/06/2026JOSÉ LUIS JIMÉNEZJOSÉ LUIS JIMÉNEZ

rastro-de-la-CIA-en_Las-Palmas

Las Palmas de Gran Canaria, en la primavera de 1968, vibraba con la cadencia de un puerto que no conocía el descanso, funcionando como el gran engranaje de acero donde convergían los caminos de quienes arriesgaban su destino en las entrañas de la tierra africana. Era una ciudad encrucijada, un oasis de salitre y luz atlántica que servía de escala obligada para los ejércitos de técnicos, soldadores y aventureros que, maleta en mano y pasaporte en el bolsillo, conectaban la vieja Europa con el febril auge petrolífero de Nigeria.

En los vestíbulos de sus hoteles cosmopolitas, el aire se cargaba de un aroma singular: una mezcla de tabaco rubio, el eco de idiomas lejanos y la urgencia de quienes, en tránsito perpetuo, convertían esta ciudad en un punto de sutura donde el mundo occidental observaba con lupa cada rastro de una movilidad global que apenas empezaba a entender sus propios límites.

La sombra de un magnicidio en el horizonte

La historia comienza con la sombra de un asesinato que conmocionó al mundo. El 4 de abril de 1968, Martin Luther King Jr. caía abatido en Memphis, dando inicio a la mayor cacería humana en la historia de los Estados Unidos. Tres semanas después, el 23 de abril, en la recepción del Hotel Bristol en Lagos, Nigeria, un hombre se disponía a realizar el check-out. No sabía entonces que, a escasos metros de distancia, un ciudadano alemán, el Dr. Klaus Steer, director del Departamento Científico Africano de la prestigiosa firma Merck, lo observaba con una mezcla de sospecha y horror. Para el doctor Steer, aquel viajero era el doble exacto de Eric Stavro Galt, el alias que James Earl Ray, el asesino de King, estaba utilizando para moverse por el mundo.

Un recibo de hotel y un nombre erróneo

En el fragor de la confusión, ocurrió el detalle que desató la maquinaria de inteligencia. El recepcionista entregó por error al Dr. Steer el recibo del huésped. En el papel, el doctor leyó: "Nombre: Joe Musgaque, Habitación 403". Steer, convencido de haber tenido frente a sí al fugitivo más buscado del planeta, no perdió tiempo. Se acercó al hombre y, con la frialdad de quien busca confirmar una identidad, entabló una conversación casual. El supuesto "Musgaque" se identificó como empleado de la "Wilder Oil Company", un soldador en tránsito hacia la ciudad de Warri con un contrato de 18 meses, y confesó haber llegado a Nigeria desde Las Palmas de Gran Canaria, previa escala en Accra, utilizando la aerolínea nacional nigeriana.

El despliegue de Langley en terreno hostil

La información, al llegar a oídos de los servicios de inteligencia, fue tratada con la máxima prioridad. Los archivos de la CIA y el FBI estaban vacíos respecto a un "Joe Musgaque" o una "Wilder Oil Company", lo que incrementó la sospecha: ¿era una identidad falsa fabricada por un profesional? La urgencia era total. Desde el cuartel general en Washington, se ordenó a sus agentes en el terreno, identificados bajo los cifrados que aún hoy marcan los documentos desclasificados, que investigaran el asunto por medios unilaterales. El Hotel Bristol se convirtió en el epicentro de un tablero donde cada detalle del recibo —el número de cuenta 08325, el recibo D 52138— fue diseccionado bajo una lupa de seguridad nacional.

La verdad tras la confusión fonética

La investigación desveló una realidad mucho menos cinematográfica pero profundamente reveladora de la época. El 29 de abril, agentes de campo se personaron en el Hotel Bristol de Lagos. La confusión fonética del Dr. Steer se desvaneció al verificar los registros reales: no se trataba de "Musgaque", sino de Joe Bailey Musgrove. El soldador, un ciudadano estadounidense empleado de la firma McDermott Overseas Incorporated, había utilizado Las Palmas de Gran Canaria no como un escondite de un criminal, sino como su lugar de retiro vacacional. Había estado en la Isla del 10 al 23 de abril, disfrutando de un permiso antes de retomar su contrato en el corazón petrolero de Nigeria.

El archivo personal de un hombre común

Los archivos de personal de McDermott, obtenidos mediante una visita a sus oficinas, pintaron un retrato del hombre que, por un error de parecido físico, estuvo a punto de ser detenido como el asesino de King. Joe Bailey Musgrove nació el 24 de abril de 1933 y era originario de Farmington, Nuevo México. Un hombre casado, con su mujer en Estados Unidos, y un padre, Banks Musgrove, cuyo rastro quedaba registrado en una dirección de East Garden. Su trayectoria profesional era impecable: había abandonado los EE. UU. en octubre de 1967 con destino a los yacimientos de Nigeria, donde residía ininterrumpidamente desde entonces, a excepción de aquel viaje de recreo a Las Palmas.

Identidad confirmada en el tablero global

La eficiencia del aparato de inteligencia fue implacable. En cuestión de horas, el representante de la CIA en Lagos obtuvo una fotografía de pasaporte del archivo de McDermott, la cual fue enviada con urgencia a la sede en Langley. Asimismo, se confirmó que el sujeto poseía el pasaporte número H-1052048, emitido en Estados Unidos y plenamente válido hasta 1970. El "fantasma" que el Dr. Steer había visto en el Bristol resultó ser un soldador de 35 años que, simplemente, estaba cumpliendo con su trabajo y disfrutando de sus vacaciones en la capital grancanaria.

Las Palmas como nodo de la paranoia internacional

Este episodio, perdido durante décadas en la burocracia de la CIA, ilumina dos realidades fascinantes de la Gran Canaria de finales de los años 60. Por un lado, la posición estratégica de la Isla como hub de descanso y tránsito para la industria petrolífera que operaba en la costa occidental de África. Las Palmas no era solo un puerto comercial; era un nodo central de la logística estadounidense en África. Por otro lado, la atmósfera de paranoia global tras el asesinato de King, donde cualquier rostro ligeramente similar al de un sospechoso, cualquier nombre que sonara ambiguo en la recepción de un hotel, era suficiente para movilizar a la red de espionaje más poderosa del mundo.

Un caso archivado en los anales del espionaje

El documento desclasificado nos deja con la imagen curiosa de un hombre, Joe Bailey Musgrove, cuyo único "delito" fue parecerse al criminal equivocado en el lugar y el momento equivocados. Mientras Musgrove se dirigía a Warri para soldar tuberías bajo el sol de Nigeria, el aparato de seguridad mundial rastreaba sus pasos desde Las Palmas hasta Lagos, convencidos de haber cercado a un magnicida. La historia se cierra con un reporte archivado, sin cargos, sin detenciones, solo con la confirmación de que la realidad, a menudo, es mucho menos intrigante que la sospecha que la envuelve. El Hotel Bristol fue, por unos días, el escenario donde un simple soldador de Nuevo México se convirtió en el hombre más vigilado de África.

banner-favorito-Google-News

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto
Manuel-Hermoso-Rojas-fundador-de-ATI-y-de-Coalicion-Canaria

La trampa estadística de Gran Canaria: tres décadas de crecimiento tóxico y colonización turística entre 1992 y 2025

JOSÉ LUIS JIMÉNEZ
ECONOMÍA03/08/2026
Entre 1992 y 2025, Gran Canaria ha transitado desde los 2.009.740 turistas internacionales iniciales —dominados en 1992 por los 729.677 alemanes y los 369.789 británicos— hasta el desplome de 2020 con 1.720.961 visitantes totales, y el récord absoluto de 2025 con 6.271.204 desplazados (4.121.042 internacionales y 2.150.162 peninsulares)