Horizonte electoral de CC en Las Palmas: El software de Clavijo y el 'Redoxón' presupuestario para 2027 en Canarias

Fernando Clavijo parece haber comprendido que, en 2026, el ejercicio del poder ya no requiere carisma, sino una limpieza algorítmica capaz de gestionar el tedio administrativo. Su hoja de ruta para el trienio 2027-2029 es una pieza de ingeniería fría, un 'Redoxón' fiscal de 14.887 millones de euros inyectado en las venas de un sistema que aspira, simplemente, a no colapsar
OPINIÓN13/05/2026JOSÉ LUIS JIMÉNEZJOSÉ LUIS JIMÉNEZ
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Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias, durante una intervención, acompañado de Alberto Núñez Feijóo (presidente del Partido Popular) I Foto: Gobierno de Canarias

Aquí en Canarias, como empiezan todas las crónicas en la RTV generalista de fondos autonómicos, la felicidad siempre ha sido una cuestión de transferencia de capital, una homeostasis lograda mediante el equilibrio de las partidas presupuestarias en un entorno de luz cegadora y turismo de masas. Fernando Clavijo parece haber comprendido que, en 2026, el ejercicio del poder ya no requiere carisma, sino una limpieza algorítmica capaz de gestionar el tedio administrativo. Su hoja de ruta para el trienio 2027-2029 es una pieza de ingeniería fría, un 'Redoxón' fiscal de 14.887 millones de euros inyectado en las venas de un sistema que aspira, simplemente, a no colapsar.

En este despliegue de tasas de referencia al 3,2% y ajustes SEC de precisión quirúrgica, la "responsabilidad institucional" se revela como la última forma de decencia posible: una capacidad de financiación del 0,00% que oculta, bajo el rigor de las cifras, la absoluta soledad de un PIB regional que crece hacia los 70.512 millones mientras el horizonte humano permanece, como siempre, perfectamente inmóvil.

La determinación del límite de gasto se fundamenta en la aplicación de la regla de gasto, esa métrica amoral que ignora el deseo. Para el ejercicio 2027, el gasto computable de partida se sitúa en 10.393 millones de euros. Se aplica una tasa de referencia del 3,4%, un porcentaje que intenta dar una dirección al movimiento inercial de la economía, resultando en un gasto de 10.746,3 millones. Tras un ajuste marginal por cambio normativo tributario de -5.607,17 miles de euros, el límite de gasto antes de los ajustes SEC se fija en 10.740,7 millones. La progresión continúa en 2028 y 2029 con tasas de referencia del 3,2%, elevando la cifra a 11.439,7 millones. Es una aritmética del mantenimiento, una forma de asegurar que la estructura siga en pie mientras el sentido de la misma se ha evaporado hace tiempo.

La anatomía del presupuesto revela la dependencia de fondos externos, como órganos artificiales que mantienen con vida un cuerpo cansado. El techo de gasto para 2027, situado en 12.182,3 millones, integra partidas finalistas y transferencias a corporaciones locales que absorberán 2.092,3 millones, creciendo hasta los 2.114,1 millones al final del periodo. El gasto procedente de la Unión Europea, esa entidad distante y abstracta, experimentará un repunte hasta los 341,9 millones en 2028. Los ajustes SEC presentan saldos negativos superiores a los 2.000 millones anuales; correcciones técnicas de una realidad que nunca llega a cuadrar del todo. Destaca la melancolía de las liquidaciones negativas de 2008 y 2009, una herencia de crisis olvidadas cuya devolución se prolongará hasta diciembre de 2031 con un impacto constante de 56,5 millones.

Canarias proyecta ahora un horizonte de solvencia técnica, una paz lograda a través de la contabilidad. A pesar de que 2026 cerrará con un déficit de -600 millones, el trienio busca la convergencia hacia el vacío. En 2027, tras aplicar ajustes por inejecución de 100 millones —el dinero que el sistema es incapaz de digerir—, se prevé una capacidad de financiación de 2,2 millones de euros (0,00% del PIB). Este equilibrio se mantiene en 2028 (1,7 millones) y 2029 (2,8 millones). Los ingresos por impuestos directos e indirectos, vinculados al consumo frenético y al desplazamiento de cuerpos turísticos, aportarán unos 5.000 millones anuales, mientras que las transferencias corrientes, la verdadera savia del organismo, ascenderán a 6.734,7 millones en 2029.

El análisis del gasto revela una concentración casi fetiche en los Gastos de Personal (Capítulo I). En 2027, se fijan en 5.481,1 millones, un incremento sobre los 5.140 millones de 2026, estabilizándose luego en 5.590,7 millones. Es el coste de mantener el funcionamiento de la burocracia, esa red de células administrativas que se autoperpetúan. La inversión pública, en cambio, entra en una fase de atrofia controlada: las transferencias de capital descienden de los 1.182,5 millones de 2026 a 621,7 millones en 2027. El sistema ha decidido que ya no es necesario construir, sino simplemente durar. El gasto financiero se mantiene bajo control, entre los 125 y los 111 millones, un tributo silencioso pagado por el derecho a seguir existiendo bajo el sol.

Toda la estrategia descansa sobre la ilusión del crecimiento sostenido. El PIB regional se estima en 66.879,8 millones en 2027, escalando hasta los 70.512,6 millones en 2029. Es una expansión de la riqueza nominal que permite que el déficit sea, matemáticamente, inexistente. El plan concluye con ajustes por recaudación incierta y correcciones por intereses devengados, eliminando cualquier rastro de azar. Canarias se posiciona así como una administración perfectamente funcional en un mundo post-ideológico, garantizando la sostenibilidad de sus cuentas hasta 2029 y asegurando que, pase lo que pase, el balance final será siempre una cifra exacta y desprovista de emoción.

Noticias de Gran Canaria I La Gaceta de Gran Canaria

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