El bazar del narco: 22 relojes de lujo, un Tekila Way y el clan que movió millones en efectivo en Las Palmas

Junto a las penas de cárcel, las multas solicitadas para el grupo suman más de 15,9 millones de euros, en un intento de la justicia por desmantelar definitivamente la estructura económica de uno de los clanes más activos de la capital grancanaria
SOCIEDAD10/05/2026JOSÉ LUIS JIMÉNEZJOSÉ LUIS JIMÉNEZ

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Es la victoria de la burocracia del mal sobre la vida; un sistema donde el afecto familiar se transmuta en la gestión de seguros de ahorro y el éxito se mide por la capacidad de inyectar billetes en los bastidores de un coche, mientras se espera, con una resignación puramente biológica, el momento inevitable en que el Estado decida reclamar su parte del botín.

La Fiscalía ha solicitado la apertura de juicio oral ante la Audiencia Provincial de Las Palmas contra FJFP y su círculo íntimo —MLQP, GFP, JLFP y CJJF—, desmantelando una operativa de blanqueo de capitales que durante más de una década transformó los réditos del tráfico de drogas en un inventario de bienes tan dispar como extravagante. Los acusados se enfrentan a penas de hasta seis años de prisión y multas que, en el caso del cabecilla, alcanzan la cifra astronómica de 11 millones de euros.

El entramado financiero de la organización destacaba por una atomización extrema, diseñada para diluir el rastro del dinero a través de una telaraña de productos bancarios. José Luis Falcón Pérez (JLFP) operaba como el principal gestor de esta infraestructura, manejando una red de más de 40 cuentas corrientes distribuidas en una docena de entidades, desde grandes bancos como Santander, BBVA y Barclays, hasta cajas regionales como Caja Siete o la Caja Insular de Ahorros de Canarias. Esta diversificación permitía al clan realizar ingresos constantes en efectivo que, solo en el caso de JLFP, superaron los 388.000 euros en metálico, camuflando las inyecciones de capital bajo la apariencia de operativas bancarias ordinarias.

El arsenal de productos financieros utilizado por el clan para diluir el rastro del narcotráfico era tan vasto como heterogéneo. Según el escrito de la Fiscalía, la operativa no se limitaba a simples depósitos, sino que abarcaba una gestión patrimonial activa en múltiples niveles porque manejaban una estructura de ingeniería bancaria con más de 40 cuentas corrientes y 11 tarjetas de crédito/débito que funcionaban como "cuentas instrumentales". Estas eran utilizadas para atomizar los ingresos en efectivo —que solo en el caso del cabecilla superaron los 796.000 euros— y realizar pagos de hipotecas, transferencias, giros y traspasos que dificultaran el rastreo del origen del dinero.

La Fiscalía exige ahora el decomiso total de este patrimonio: desde los relojes y los coches hasta las fincas y el saldo de las cuentas bloqueadas. Junto a las penas de cárcel, las multas solicitadas para el grupo suman más de 15,9 millones de euros, en un intento de la justicia por desmantelar definitivamente la estructura económica de uno de los clanes más activos de la capital grancanaria.

El escrito de acusación detalla una frenética actividad de "enmascaramiento" iniciada en 2002. FJFP, ya condenado por narcotráfico, utilizó presuntamente las ganancias de la venta de estupefacientes para construir un imperio patrimonial sin rastro de ingresos lícitos. El catálogo de incautaciones ofrece una radiografía del exceso: 22 relojes de alta gama valorados en más de 11.000 euros, una moto acuática y una flota de vehículos que incluye desde turismos Opel Corsa y Ford Focus hasta furgonetas Renault Master, adquiridos con un flujo constante de dinero en metálico.

La ingeniería financiera del clan no se detuvo en el asfalto. La Fiscalía señala la adquisición de fincas rústicas en Las Mesas y viviendas unifamiliares en Los Giles y la calle Pilar de Ojeda, sumando una inversión inmobiliaria superior al medio millón de euros. Para evitar el radar del fisco, FJFP inscribió propiedades y vehículos a nombre de testaferros y familiares, incluyendo a su hermana y a su hermano, quienes habrían actuado como piezas clave en la ocultación de la titularidad real de los bienes.

El flujo de efectivo era incesante. Los investigadores han rastreado ingresos en cuentas bancarias de diversas entidades —BBVA, Santander y Bankia, entre otras— que suman más de 1,3 millones de euros, de los cuales casi 800.000 euros fueron depositados directamente en ventanilla. La audacia de la operativa quedó patente en junio de 2014, cuando la policía interceptó 40.000 euros ocultos en los bastidores de un vehículo en el muelle de Naviera de Armas, listos para ser transportados.

MLQP, señalada también como responsable de la venta de sustancias, habría inyectado el capital ilícito en el sector náutico a través de las embarcaciones 'Tekila Way' y 'Princess Dafne', además de adquirir un Audi Q5 y un Mercedes Benz Clase A puesto a nombre de su padre. Por su parte, los hermanos del líder, GFP y JLFP, habrían operado decenas de cuentas instrumentales y tarjetas bancarias para atomizar el dinero y desvincularlo de su origen delictivo, permitiendo incluso que el sobrino del cabecilla, CJJF, participara en la compra de una vivienda por 18.000 euros mediante cheque bancario.

Noticias de Gran Canaria I La Gaceta de Gran Canaria

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