
Del campo europeo a los mercados grancanarios: la climaflación ya es sistémica
JOSÉ LUIS JIMÉNEZ
La inflación impulsada por factores climáticos, o climaflación, ha dejado de ser una externalidad para convertirse en un riesgo sistémico con impacto directo en el balance de los hogares canarios. El Archipiélago, con su alta dependencia de la importación de alimentos, se enfrenta a una volatilidad de precios sin precedentes, desvinculada de los ciclos económicos tradicionales. El deterioro ambiental, tal como señala el doctor Maximilian Kotz, actúa como un factor disruptor que desmorona las cadenas de suministro y encarece el coste de los insumos.
En el sur y sureste del continente, el clima cálido y seco ha golpeado duramente a los cultivos de verano. Según el JRC MARS Bulletin y datos de la OCDE-FAO: Ucrania, uno de los mayores exportadores mundiales de trigo y maíz, ha reducido su superficie cultivada en un 25% respecto a niveles preguerra, lo que representa una disminución del 0,7-0,8% de la superficie mundial de cereal. El resultado es una oferta más limitada y precios más altos, que se sienten incluso en Canarias.
La importación de granos a Canarias en 2025 ilustra la complejidad del mercado global. Las perturbaciones estructurales en mercados clave, como el francés, con descensos de hasta el 12% en la producción de maíz en el sur, generan una presión alcista. A pesar de que regiones como Alemania y Polonia han compensado parcialmente con cosechas de trigo un 5-7% por encima de la media, el mercado es globalmente más tenso. A este escenario se suma la reducción de la superficie cultivada en Ucrania en un 25% postguerra, lo que impacta en el 0,7-0,8% de la oferta mundial de cereales. Esta oferta más limitada se traduce directamente en un aumento de los costes de adquisición para los importadores canarios, que a su vez se transfieren al consumidor final.
El retrato financiero de la cesta de la compra
El efecto de la climaflación es inequívoco en las cuentas domésticas. Entre mayo de 2020 y mayo de 2025, el precio de la carne de vacuno experimentó un alza del 10,5%. El cerdo y el pollo han seguido una tendencia similar, reflejo del incremento en el coste del pienso. Los huevos, un indicador clave, han mostrado una volatilidad extrema, con subidas del 25% en tan solo un mes. En su conjunto, la cesta de la compra en Canarias ha visto su valor incrementado en un 32% en cinco años. Este encarecimiento estructural se mantiene incluso sin considerar el IGIC, con precios un 7,55% superiores a la media nacional, lo que demuestra la vulnerabilidad inherente de una economía insular a los shocks externos.
A pesar de las condiciones favorables en Europa occidental, que han permitido rendimientos récord en cereales de invierno (10% por encima de la media quinquenal en el norte de España y Portugal), los cultivos de verano han sufrido caídas de hasta el 15%. La diversificación logística ha sido crucial para mitigar la volatilidad, pero la climaflación se consolida como un factor de riesgo permanente, alterando los modelos de coste y consumo en el Archipiélago.
Diversificación logística
Canarias depende en gran medida de importaciones de trigo y maíz, especialmente desde Francia, España y Alemania. La combinación de sequías en el sur de Europa y la limitada superficie cultivada en Ucrania ha generado un incremento de precios en los mercados canarios de un 8-12% en trigo y 5-10% en maíz respecto a 2024. Los importadores locales destacan que la diversificación de proveedores y la planificación logística en los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife han sido clave para mantener la oferta. Gracias a estas medidas, las panaderías, ganaderías y agroindustrias del archipiélago han podido garantizar el abastecimiento pese a la volatilidad de los mercados.
Con la previsión de olas de calor continuas en el sur de Europa y la posibilidad de fenómenos climáticos extremos, los responsables de las políticas agrícolas y los importadores en Canarias deberán permanecer alerta. La experiencia de 2025 deja claro que los mercados locales están directamente conectados con los cambios climáticos y productivos del continente europeo, y que garantizar la seguridad alimentaria del archipiélago requiere planificación, diversificación y resiliencia logística.
En los últimos cinco años, los hogares canarios han vivido una transformación profunda en su economía doméstica. Lejos de la imagen idílica del Archipiélago, la cesta de la compra se ha convertido en el campo de batalla de la inflación. Los precios de los alimentos han escalado a niveles sin precedentes, afectando directamente al bolsillo de los consumidores.
La subida ha sido generalizada, y las cifras lo confirman. Entre mayo de 2020 y mayo de 2025, el coste total de la cesta de la compra en Canarias se disparó un 32%, un incremento notablemente superior al de otros productos básicos como el café y cacao (14%), las frutas frescas (12,6%) y la carne de vacuno (10,5%), que también han sufrido alzas significativas.
Carne y los huevos
El consumo de carne ha reflejado fielmente la presión inflacionaria. El precio de la carne de vacuno se encareció un 10,5% en el período estudiado. Por su parte, la carne de cerdo y pollo también han seguido una tendencia al alza, impulsada por los crecientes costes de producción y la reducción de la cabaña ganadera. Sin embargo, los huevos son el mejor ejemplo de esta escalada. A partir de abril de 2024, sus precios experimentaron una subida brutal. En apenas un mes, una docena de huevos de tamaño M pasó de costar entre 2,07 y 2,10 euros a 2,60 euros, mientras que los de tamaño L alcanzaron los 2,80 euros. La causa, según Atlántico Hoy, fue una combinación de la demanda creciente y el aumento de los costes de producción, especialmente para los huevos camperos y ecológicos.
La comparativa con el resto de España es contundente y revela la vulnerabilidad de Canarias. Según Canarias Diario, incluso sin tener en cuenta el IGIC (el impuesto indirecto canario), los precios en las islas son un 7,55% superiores a la media nacional. En definitiva, las cifras no solo muestran un aumento en los precios, sino que confirman la alta dependencia del mercado exterior y la fragilidad de la economía canaria ante las fluctuaciones globales. La subida del 32% en la cesta de la compra es un recordatorio de que vivir en las islas tiene un coste adicional que va más allá del paraíso.


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